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10-8 ARCA-MONTE DO GOZO-SANTIAGO
Esa noche desaparece el despertador, por lo cual nos levantamos un poco más tarde que de costumbre, pero pronto no obstante. Madrugamos y echamos a andar (ya no llueve). Ese día decido hacer el camino junto a Olga y Eva2 y tras pasar Monte de Gozo alcanzamos Santiago a las 11:55 am, justo a tiempo para la Misa del Peregrino. Pero como en este mundo de Dios no sólo todos somos peregrinos, sino que además unos lo son más que otros, y especialmente los que juegan al fútbol de blanco, son más peregrinos que nadie, nos tuvimos que quedar fuera. Estoy hablando del autocar del Real Madrid, y del Celta de Vigo, que llegaron por la puerta grande, y entraron todo trajeados, ya que los peregrinos de verdad no cuentan. Así que algunos entraron y otros no pudieron, y algunos de los que entraron, como un servidor, se salieron al ver que la misa del Peregrino se había convertido en la misa del futbolista y de sus directivos. Y que la gente que había dentro estaba para ver al Real Madrid, y allí estaba el pobre Santiago, más aburrido que otra cosa, ya que en su propia casa nadie le hacía caso. Al día siguiente decidimos acudir a verle, y de paso el botafumeiro que es bastante impresionante. Después de este desengaño, nos fuimos a la estación de autobuses a sacar los billetes de vuelta. Ese día Julio y Elena F cayeron enfermos, y se subieron a dormir a Monte Do Gozo. El resto comimos en la cafetería del complejo turístico, en el cual reservamos habitación.
El complejo turístico era una especie de apartamentos divididos en 2 columnas de departamentos con habitaciones de 8 personas en 4 literas, con baños al principio y al final del edificio, bastante limpios por cierto. Las literas tenían colchones Flex, o sea, un lujo para nosotros. En nuestra habitación estaba también un Canadiense llamada Robert, muy simpático, y que hablaba bastante bien el castellano. La habitación tenía además un perchero para cada uno y un armario individual, y las habitaciones tenían llave. Todo un lujo. Y además con tendederos, y buen tiempo, al fin. Realmente era el Monte del Gozo. Por la tarde bajamos a Santiago y estuvimos viendo un poco las calles. Allí conocimos a Zapatones, quien tuvo a bien contestarnos algunas preguntas del camino, y al que hubo que invitar a una cervecita después. Lo malo es que se le rayó el disco y ya sólo nos contaba la misma historia muchas veces, de manera que repetía una y otra vez "... y la catalana me tiraba de mis barbas asquerosas ...", "... 900 pesetas por una botella de agua ..", hasta que nos despedimos de él. Luego nos fuimos a ver la Tuna de Medicina, que estaba frente a la catedral. Y a cenar a Monte Do Gozo, que ya es hora.
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